"Jehova, se mi ayudador. Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mia, y no estaré callado.” Salmo 30: 10-11
En la vida muchas veces aprendemos a depender de otros; de nuestros padres, hermanos, amigos, vecinos, etc. Les llamamos cuando no tenemos café, le pedimos ayuda cuando no tenemos trabajo, y corremos a ellos cuando necesitamos consuelo. Y eso no es malo. ¿Pero alguna vez has corrido a Dios de esa misma manera?
El salmista le decía a Dios, sé mi ayudador, porque sabía que cuando tú no puedes resolver e incluso los tuyos no pueden o no quieren hacer nada por ti, Dios tiene la solución. Lo que es imposible para el hombre, para Dios es posible. Muchas personas que tienen conflictos terribles se desesperan, se quitan la vida e incluso le quitan la vida a otros porque no conocen o creen que Dios tiene una esperanza para ellos.
No te digo esto porque no lo he vivido. Yo he visto la mano de Dios consolándome en medio de pérdidas de familiares, sanándome y dirigiéndome en medio de una relación de pareja rota, guiándome cuando he tenido situaciones con la crianza de mis hijos, ordenando cuando he dañado las cosas, corrigiéndome cuando he hecho las cosas mal, fortaleciéndome cuando la respuesta que tengo de su parte no es la quiero, sanándome cuando los medicamentos no han funcionado, sanando mis hijos cuando los médicos se han rendido y no parecía haber solución, dándome provisión cuando se ha quedado toda la familia sin trabajo y supliéndome cuando el cheque parecía que no estiraba más.
¡Qué lindo saber que tenemos a Dios de nuestro lado del equipo! Por lo bueno que ha sido conmigo no podré dejar de alabarlo y amarlo. Pero Dios quiere hacer todas estas cosas contigo también, solo tienes que buscarle y Él será tu ayudador. Pero cántale sin esperar nada a cambio y verás como se acerca a ti también.
No permitas que la desesperación domine tus decisiones; si El tiene cuidado de las aves del cielo y de los lirios del campo como no tendrá cuidado de ti. Dios te ama.
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martes, 15 de febrero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
Ungidos para sanar
"El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor." Lucas 4:18-19
Ungidos para sanar es un mensaje para todo aquel que quiera vivir una vida con propósito. Para muchos la vida es solo beber, comer, trabajar, ir de fiesta y compartir con los amigos, pero otros nos hemos dado cuenta como el sabio Salomón que todo eso es vanidad. Por tanto, debemos buscar metas y propósitos más eternos.
Por ejemplo, ayudar a los demás hace de nuestra vida una con sentido y nos aleja de las depresiones, pues nos mantiene ocupados y al mismo tiempo sentimos que somos productivos. ¿Qué podemos hacer? Hay muchas posibilidades a esa pregunta. Dado que hay mucha necesidad en este mundo, en especial en nuestro país es mucho el trabajo que podemos realizar. Solo tenemos que tener el deseo y la motivación para realizarlo. Jesucristo mismo dijo: "A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies." Mt.9:37-38 El Señor quería que sirviéramos. ¿Qué tipo de servicio? Pues Lucas nos dice:
· Anunciar el Evangelio de salvación
· Atender los pobres
· Sanar a los quebrantados de corazón
· Pregonar libertad a los cautivos
· Dar vista a los ciegos
· Poner en libertad a los oprimidos
· Predicar el perdón del Señor
¡Qué valiosa la labor que tenemos para realizar! Todo lo que debemos hacer es empezar. Lo más hermoso es que Dios nos ha equipado con lo necesario para realizarla. Por eso dice la Palabra: "por cuanto me ha ungido para..." Si has recibido al Señor como tu Salvador el Espíritu de Dios mora en tí (hablaremos de esto más adelante) para que tengas la unción, el poder y la autoridad para realizar esta labor. Recuerda: "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas." Salmo 126:6
No hay mejor recompensa que esa; el regocijo que se siente de poder ayudar a otros, consolarlos o acompañarlos en la carrera de la vida. Se siente que se es útil y esto da sentido a la vida.
Ungidos para sanar es un mensaje para todo aquel que quiera vivir una vida con propósito. Para muchos la vida es solo beber, comer, trabajar, ir de fiesta y compartir con los amigos, pero otros nos hemos dado cuenta como el sabio Salomón que todo eso es vanidad. Por tanto, debemos buscar metas y propósitos más eternos.
Por ejemplo, ayudar a los demás hace de nuestra vida una con sentido y nos aleja de las depresiones, pues nos mantiene ocupados y al mismo tiempo sentimos que somos productivos. ¿Qué podemos hacer? Hay muchas posibilidades a esa pregunta. Dado que hay mucha necesidad en este mundo, en especial en nuestro país es mucho el trabajo que podemos realizar. Solo tenemos que tener el deseo y la motivación para realizarlo. Jesucristo mismo dijo: "A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies." Mt.9:37-38 El Señor quería que sirviéramos. ¿Qué tipo de servicio? Pues Lucas nos dice:
· Anunciar el Evangelio de salvación
· Atender los pobres
· Sanar a los quebrantados de corazón
· Pregonar libertad a los cautivos
· Dar vista a los ciegos
· Poner en libertad a los oprimidos
· Predicar el perdón del Señor
¡Qué valiosa la labor que tenemos para realizar! Todo lo que debemos hacer es empezar. Lo más hermoso es que Dios nos ha equipado con lo necesario para realizarla. Por eso dice la Palabra: "por cuanto me ha ungido para..." Si has recibido al Señor como tu Salvador el Espíritu de Dios mora en tí (hablaremos de esto más adelante) para que tengas la unción, el poder y la autoridad para realizar esta labor. Recuerda: "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas." Salmo 126:6
No hay mejor recompensa que esa; el regocijo que se siente de poder ayudar a otros, consolarlos o acompañarlos en la carrera de la vida. Se siente que se es útil y esto da sentido a la vida.
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