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martes, 8 de marzo de 2011

SALMO DE LA SEMANA


Salmo 24 (parte I)

"De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan" habla de la soberanía y el poder creativo de Dios. Dios hizo todo lo que nos rodea por eso todo pertenece a él. Y aunque muchos piensan que sus vidas les pertenece y nadie tiene que decirles cómo vivir sus vidas, la realidad es que nosotros, los que habitamos este mundo, también le pertenecemos a Dios. Pero Dios no se adueña de nosotros, sino que nos ha dado un libre albedrío para que decidamos si le queremos servir o no. Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre [Jesús], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." Juan 1:12 Y a éstos Dios les recompensará subiendo a su monte santo.

Subirán a su presencia los limpios de manos, los de corazón puro, el que no ha elevado su alma a las cosas vanas y pasajeras de este mundo, los que no engañan, estafan y dañan a otros. De qué vale al ser humano que ganare todo el mundo y se perdiere su alma. Amar las cosas vanas de este mundo como el dinero, la fama, el reconocimiento, el poder, las cosas materiales, la belleza son las que alejan el corazón del hombre de Dios. La búsqueda desmedida de estas cosas llevan al engaño, a la trampa, a la estafa y a la corrupción. Pero los que subirán al monte de Jehová y recibirán su bendición y su salvación son los que se abstienen de todas estas cosas y buscan su rostro.

domingo, 30 de enero de 2011

PARTE II: Habla para que oigan

Esta es la segunda parte de una serie de reflexiones que nos invitan a predicar a Cristo sin reservas. Este mensaje se basa en la parte escritural Romanos 10:13-17. TE TOCA A TI. No menosprecies la responsabilidad tan grande que tienes de predicar a Cristo. No tienes que ir lejos. Cuando visites el médico, la farmacia o el supermercado abre tu boca. Verás que tu vida comienza a tener propósito y te sentirás inspirado a dar más de ti.

martes, 25 de enero de 2011

NO CALLES

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Rom. 1:16

Las buenas nuevas que hemos conocido es la herramienta de cambio que nuestra sociedad necesita, por lo tanto, conociendo la capacidad transformadora de lo que Dios nos ha permitido conocer no podemos avergonzarnos, ni desecharlo. No nos quedemos callados, si los que poseen falsas doctrinas y le sirven a dioses falsos no se quedan callados, nosotros tampoco. Si los que le sirven a la fama, a la avaricia, a la idolatría y a la santería, entre otros, no se quedan callados nosotros no podemos hacerlo. Tenemos la verdad, porque Cristo es la Verdad, el Camino y la Vida y sabiendo que nadie viene al Padre sino es por Él (Juan 14:6) no podemos hacer silencio.

Cristo mismo dijo en el llamado Sermón del Monte: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué sera salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y gloriquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:13-16

jueves, 20 de enero de 2011

¿Quieres poder?

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1Corintios 1:18

El apóstol Pablo quiere que reconozcamos que el evangelio del reino produce doble respuesta. A los que no le interesan los asuntos espirituales esto les parece locura; quizás para justificar su indiferencia. Pero a los que le interesa estar en la voluntad de Dios les parece poder(dinamita).

¿Poder para qué? Pues para cambiar la condición del corazón. Es decir, que esta palabra de poder quita de nuestros corazones el celo, la envidia, la amargura, las raíces escondidas en lo profundo del corazón, la avaricia y mucho más. Esta Palabra limpia, santifica y purifica para que ya no digamos que queremos agradar a Dios y no podemos.

Pablo conocía la capacidad del evangelio para transformar vidas, por esto dijo: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Rom.1:16 Es que no podemos avergonzarnos de hablar este evangelio porque costó muy caro; precio de sangre. Es demasiado lo que perdemos si no lo aceptamos y demasiado lo que ganamos, por tanto no podemos guardar estas buenas nuevas para nosotros. Buenas noticias que son para judíos y gentiles, es decir, para todos. Lo único que necesitas es aceptar a Jesucristo como tu Salvador en tu corazón y comenzar a andar no como tu quieres sino como el Señor te pide.