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domingo, 20 de febrero de 2011

Si no cambio otro, cambio yo

Si queremos cambiar al mundo, tenemos que empezar por cambiar nosotros.

Los discípulos de Cristo creían que como Rey él venía a transformar su sistema político y económico, mas se dieron con la sorpresa de que el reino de Cristo es uno que transformaba el corazón. Através de la llenura y de la dirección del Espíritu Santo lo entendieron y se dieron cuenta de que Dios le había dado un tesoro puesto en vasos de barro. De esta manera expresa 2Corintios 4:7: "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros." Así entendieron el poder transformador del Evangelio que Dios le había confiado.

Ese es el Evangelio que te presento, pero no tendrá efecto en ti si no lo recibes. Si deseas un cambio en tu vida y en tu corazón, recibe a Cristo como tu Señor y Salvador y el Espíritu Santo hará morada en ti. Verás la diferencia en tus actitudes, tus pensamientos y tu alma una vez permitas que Dios comience a realizar su propósito en tu vida.

Si aceptas esta invitación solo tienes que cerrar tus ojos y orar de la siguiente manera: Dios, perdóname por mis pecados, reconozco que he sido pecador y que decidí vivir sin tu presencia y tu dirección. Ahora quiero recibir a Cristo como mi Señor y Salvador y permitir que tú dirijas mi vida, que me enseñes a hacer tu voluntad y que cambies mi mente y mi corazón para que te sean agradables. En el nombre de Jesucristo, Amén.

Si has realizado esta oración te pido que me escribas a marilen77@gmail.com para continuar orando por ti.

viernes, 28 de enero de 2011

PARTE I: El poder de los humildes

La base bíblica de este mensaje se encuentra en 1Corintios 1:18 en adelante. La reflexión se resume en que Dios Ha permitido que tengamos el poder de la Palabra que transforma y libera. El mensaje de la cruz debe ser predicado sin reservas ni temores porque ha sido un regalo de parte de Dios para aquellos que son humildes y aceptan que la gloria es de Dios. El poder de la predicación es para aquellos que aunque no tengan conocimientos, dones y capacidades permiten que Dios se glorifique en sus debilidades.

martes, 25 de enero de 2011

NO CALLES

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Rom. 1:16

Las buenas nuevas que hemos conocido es la herramienta de cambio que nuestra sociedad necesita, por lo tanto, conociendo la capacidad transformadora de lo que Dios nos ha permitido conocer no podemos avergonzarnos, ni desecharlo. No nos quedemos callados, si los que poseen falsas doctrinas y le sirven a dioses falsos no se quedan callados, nosotros tampoco. Si los que le sirven a la fama, a la avaricia, a la idolatría y a la santería, entre otros, no se quedan callados nosotros no podemos hacerlo. Tenemos la verdad, porque Cristo es la Verdad, el Camino y la Vida y sabiendo que nadie viene al Padre sino es por Él (Juan 14:6) no podemos hacer silencio.

Cristo mismo dijo en el llamado Sermón del Monte: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué sera salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y gloriquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:13-16

jueves, 20 de enero de 2011

¿Quieres poder?

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1Corintios 1:18

El apóstol Pablo quiere que reconozcamos que el evangelio del reino produce doble respuesta. A los que no le interesan los asuntos espirituales esto les parece locura; quizás para justificar su indiferencia. Pero a los que le interesa estar en la voluntad de Dios les parece poder(dinamita).

¿Poder para qué? Pues para cambiar la condición del corazón. Es decir, que esta palabra de poder quita de nuestros corazones el celo, la envidia, la amargura, las raíces escondidas en lo profundo del corazón, la avaricia y mucho más. Esta Palabra limpia, santifica y purifica para que ya no digamos que queremos agradar a Dios y no podemos.

Pablo conocía la capacidad del evangelio para transformar vidas, por esto dijo: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Rom.1:16 Es que no podemos avergonzarnos de hablar este evangelio porque costó muy caro; precio de sangre. Es demasiado lo que perdemos si no lo aceptamos y demasiado lo que ganamos, por tanto no podemos guardar estas buenas nuevas para nosotros. Buenas noticias que son para judíos y gentiles, es decir, para todos. Lo único que necesitas es aceptar a Jesucristo como tu Salvador en tu corazón y comenzar a andar no como tu quieres sino como el Señor te pide.