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lunes, 28 de febrero de 2011

Parte IV: Un hijo rebelde en la familia de hoy

Hoy culminamos de estudiar la historia del hijo pródigo en Lucas 15 determinando aquellas acciones incorrectas de parte del padre que llevaron al hijo obediente a sentir celos y a limitarse de entrar a la fiesta que realizó su padre por el hijo que regresó. Pero también daremos un vistazo a aquello que hizo correcto para solucionar el problema.

INCORRECTO:
El hijo reclamó: "He aquí tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos".

Es decir que por muchos años aquel hijo había hecho lo correcto y no le fue recompensado ni reforzado. Como hijos no debemos hacer las cosas a cambio de nada, puesto que es un mandato bíblico honrar al padre y a la madre y por tanto obedecerlos. Pero la Palabra nos exhorta a darle honra al que la merece. Por tanto, reforzar las conductas buenas de los hijos y recompensarlas los motivará a continuar haciendo así.

La alegría del padre lo movió a realizar una fiesta por su hijo regresado, pero debió haber festejado hace mucho la fidelidad del hijo que tenía a su lado. Además, vemos que hace mucho tiempo el hijo debió presentar esta inquietud al padre por lo que notamos un problema de comunicación.

CORRECTO:
Por otro lado, vemos varias actitudes positivas en la respuesta del padre "salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase" y también "hijo, tú siempre has estado conmigo, y todas mis cosas son tuyas".
  • le insistió al hijo a que fuera parte del evento
  • atendió la situación y lo escuchó
  • le dio prioridad ya que salió de la fiesta
  • le trató con respeto y entendimiento, pues le rogaba
  • le amó, al decirle hijo
  • lo hizo parte de su vida y valoró su presencia, pues le dijo tú siempre has estado conmigo
  • le dio sentido de pertenencia, pues todas mis cosas son tuyas
Esta historia nos enseña a que cuando los hijos tienen inquietudes, se acerquen o no, tenemos la responsabilidad de actuar maduramente y abrir un puente de comunicación, Evitar que el problemas de celos se dé reforzando conductas con anterioridad. Pero si la situación no se pudo evitar corregirla con respeto y amor.

domingo, 27 de febrero de 2011

Parte III: Un hijo rebelde en la familia de hoy

Le aconsejamos participar todas las entradas anteriores con respecto a la familia de hoy para que mantenga la línea de pensamiento de la series de estudios.

DESDE LA PERSPECTIVA DEL HIJO OBEDIENTE:
Cuando continuamos la lectura de la parábola del hijo pródigo en Lucas
15: 25-32 vemos otro personaje que muchas veces ignoramos y es el hermano del pródigo. Cuando hay un hijo rebelde en la familia no solo se afectan los padres sino también los hermanos, y esto por muchas razones.
  • el mal ejemplo del hermano rebelde
  • el hijo rebelde mantiene a los padres ocupados solucionando conflictos
  • el rebelde requiere mayor atención, pues es el que tiene mayores dificultades
  • mantiene a los padres preocupados y en expectativa de qué pasará
  • requiere buscar ayuda profesional y económica para solucionar el conflicto
  • se dan mayores intervenciones en cuanto a disciplina, consejería y afecto
Todo este paronama pone al hijo obediente en una situación donde se ve aislado, necesitado de afecto y atención y tentado a imitar las mismas conductas rebeldes. Esto lo vemos en las palabras de aquel hermano del pródigo: "He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos."

La Palabra explica el sentir de este muchacho obediente de esta manera: "Entonces se enojó; y no quería entrar. Salió por tanto su padre y le rogaba que entrase". Para trabajar este tipo de situación le invitamos a examinar el consejo en la próxima parte.

sábado, 26 de febrero de 2011

Parte II: Un hijo rebelde en la familia de hoy

DESDE LA PERSPECTIVA DEL PADRE:

Un acercamiento a la historia del hijo pródigo en Lucas 15: 11-18 nos permite entender que el padre respetó la decisión de su hijo a pesar de no estar de acuerdo con la misma; "y les repartió los bienes". El consejo, aunque tardíamente por decisión del joven, pudo ser efectivo puesto que cuando llegó la necesidad dijo: "me levantaré e iré a mi padre".

Sus palabras de arrepentimiento; "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti" demuestran que este padre se había encargado de enseñarle a su hijo quién era Dios, como se le servía, el respeto a los padres y a pedir perdón ante las faltas. Dichas enseñanzas vinieron a la memoria del joven en medio de su rebelión. Por eso la Palabra dice: "y volviéndo en sí".

Padre, no pierdas la esperanza por tu hijo. Ora por él, porque todo lo que le has enseñando le ayudará a volver en sí y se acordará de lo que has hecho por él y de que existe un Dios que lo ama. Proverbios 22:6 te dice: "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él". Ya ves, aunque intente hacerlo regresará al camino porque tú lo has educado.
Ya ves, aunque intente hacerlo regresará al camino porque tú lo has educado.

viernes, 25 de febrero de 2011

Parte I: Un hijo rebelde en la familia de hoy

En las últimas entradas hemos examinado la familia de hoy desde la perspectiva de la historia de Caín y Abel y luego nos acercamos a la historia de José y sus hermanos. Le invitamos a que reflexione en las entradas anteriores antes de leer la siguiente.


DESDE LA PERSPECTIVA DEL HIJO REBELDE:
Lucas 15: 11-14 presenta la historia de un hijo, en este caso menor, que fue rebelde al consejo y a la educación provista por su padre. Pero las historias anteriores nos han revelado que las conductas están determinadas por lo que tenemos en el corazón guardado. Proverbios 23:7 explica: "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él."

Por lo tanto, se hace necesario preguntarse, ¿qué había en el corazón de este hijo para que tomara dicha determinación? Dado que Cristo dijo: "Porque de la abundancia del corazón habla la boca"(Lucas 6:45b) nos acercaremos a las palabras de este joven y a la narración bíblica para determinar la verdadera problemática con el propósito de ser apercibidos y notar si están características estás presentes en nuestros hijos y corregirlas por medio del consejo y la motivación.

"Dame los bienes que me corresponde" Estas palabras dame y corresponde demuestran exigencia. Exigimos cuando no somos humildes, cuando creemos que no los merecemos todo y somos vanidosos y altivos.

"Desperdició sus bienes"
Por lo tanto, este hijo no podía reconocer el esfuerzo y trabajo de su familia para obtener esos bienes. A veces, los hijos no pueden ver más allá quede sus intereses, pues poseen una actitud egoísta, es decir, solo les interesa su bienestar y no lo que los demás padezcan u opinen.

"Viviendo perdidamente" Este hijo hechó por la borda todas las enseñanzas y modelaje de su padre. Pero cuando esto ocurre solo nos queda que dimos lo mejor de nosotros e hicimos nuestra parte. "La necedad está ligada en el corazón del muchacho; más la vara de la corrección la alejará de él" (Proverbios 22:15). Así que como padres no nos cansemos de educar y corregir a nuestros hijos aunque el consejo parezca no ser efectivo.

jueves, 24 de febrero de 2011

Parte II: Un problema común en la familia de hoy: A LOS PADRES

"Y amaba Israel a José más que todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente" (Génesis 37:3-4).

Debemos acercarnos a esta historia desde dos puntos de vista. El punto de vista del hijo y el del padre. En esta entrada queremos enfocarnos en la perspectiva del padre en una situación familiar como ésta. Hijo, si estás pasando por esta problemática, busca el consejo para ti en la entrada anterior Parte I: Un problema común en la familia de hoy.

AL PADRE:

Debemos examinar los errores de Israel como padre de una numerosa familia con miras a no cometer los mismos errores. Hasta entonces, Israel tenía una familia de 11 hijos de los cuales José era el menor. Como todos sabemos todos los hermanos pelean y cuando alguien trata de dañar al hermano se defienden y se olvidan de que pelearon.

Una vez mi hija estaba bien molesta porque una compañera de escuela le dijo a su hermano "estúpido". Y yo viéndola tan molesta le pregunté: ¿pero si tú le dices lo mismo casi todos los días? A lo cual me contestó: pero yo puedo, porque yo soy la hermana y no se lo digo de verdad.

¡Qué lección tan grande! Los hermanos pelean pero no se guardan resentimiento. Cuando el problema entre hermanos llega al punto de guardar rencillas en el corazón. ¡Cuidado, hay que hacer algo!

Por lo menos, si los hijos tienen dificultades entre ellos que no sean provocados por la actitud necia de un padre. La raíz del problema familiar de José, hasta el momento futuro gobernante de Egipto, fue la actitud discriminante de Israel. Israel, que luego lo conocemos como Jacob y padre de las 12 tribus de Israel decidió amar más a un hijo que a otro y demostrarlo a drede.

Recuerda el consejo bíblico en Efesios 6:4 "Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor."

miércoles, 23 de febrero de 2011

Parte I: Un problema común en la familia de hoy: A LOS HIJOS

"Y amaba Israel a José más que todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente" (Génesis 37:3-4).

¿Esta situación le parece familiar? En la parte I: El corazón de Caín en la familia de hoy explicamos que los celos afectan porque sentimos que la persona que amamos pone su interés en otra cosa o persona que no es uno. Los celos no se justifican, pues son un mal del corazón, pero se pueden dar porque simplemente sospechamos o porque vemos algo que lo provoca.

En el caso de Caín, el entendió que el hecho de que Dios no recibiera su ofrenda era porque amaba más a Abel. Lo cual no es cierto, porque 1Juan 3:12 explica que el problema radicaba en que las obras de Caín eran malas. Pero en el caso de los hermanos de José, los celos se presentaron por evidencias palpables. Israel no ocultaba la preferencia que tenía por José, él entonces hijo menor que había tenido en su vejez. Incluso le daba obsequios especiales y de valor.

Debemos acercarnos a esta historia desde dos puntos de vista. El punto de vista del hijo y el del padre. En esta entrada queremos enfocarnos el la perspectiva del hijo en una situación familiar como ésta. Hijo, si estás pasando por esta problemática, atiende este consejo.

AL HIJO:
Como hijo yo no puedo depender de la aceptación de otros para mantener mi estima propia. El valor que tengo no depende de que los otros me quieran, me valoren, me acepten, incluso que me amen. De hecho el Salmo 27:10 expresa: "Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá." Por lo tanto, nunca permitas que elementos externos afecten tu estima propia y todo aquello que te lastime ponlo en oración con corazón sincero y Dios enjugará tus lágrimas y te sanará.

martes, 22 de febrero de 2011

Parte II: El corazón de Caín en la familia de hoy

La clave de la degeneración social de estos tiempos es la falta de enseñanza de valores y moral dentro del círuclo familiar. La pobre atención a la educación en el hogar, la poca inculcación y modelaje de valores y la preocupante y generalizada idea de que los derechos y la libertad permiten hacer todo lo que queramos han dejado como resultado una sociedad enferma y lejos de Dios.


Querer ser como la otra persona y tener lo que el otro tiene mueve a muchos a cometer delitos como asesinato, robo, estafa y mucho más. Hay muchas leyes en contra de estas conductas pero no es hasta que reconocemos lo que lo provoca, lo que guarda el corazón no lo vamos a combatir.

Cristo mismo expresó que el problema radica en el corazón: "El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo"(Lucas 6:45).

Aunque leyes más fuertes se hacen cada vez más necesarias para combatir estos males, también nos enfrentamos a la realidad de que hay que erradicar el mal desde la raíz. Hay dos cosas que podemos hacer.

1) Confrontar a la gente con su necesidad de cambio, el cual solo puede darse através de Dios.
2) Y atender mi propia necesidad, es decir, comenzar a cambiar yo.


Para cambiar al mundo debo comenzar por cambiar yo.


Para mayor comprensión de esta entrada visita la entrada anterior: Parte I El corazón de Caín en la familia de hoy

lunes, 21 de febrero de 2011

Parte I: El corazón de Caín en la familia de hoy

La degeneración de valores en la primera familia sobre la tierra se hace notar desde Caín, el que todos conocemos con el título del primer asesino. Pero, ¿qué provocó que Caín matara a su hermano Abel? Si leemos la historia en Génesis 4:3-8 sabemos que ambos presentaron una ofrenda a Jehová, pero Dios solo recibió una con agrado, la de Abel. Y ante esto Caín se resintió, puesto que entraron los celos y la envidia a su corazón.

Examinemos qué son celos y qué es envidia. El celo es cuando nos sentimos mal porque la otra persona pone el interés en otra cosa o persona y no en uno. Caín sintió celos de Abel porque pensó que Dios se interesaba más en Abel que en Caín, porque recibió la ofrenda de Abel y no la suya. En cambio, la envidia es la tristeza o pesar por el bien ajeno. Es decir, Caín sintió pesar porque Abel obtuvo lo que él no pudo, la aprobación de Dios.

El estilo de vida de muchas familias se basa en estos dos elementos: los celos y la envidia. De esta manera, los jóvenes tienen conductas peligrosas y negativas porque sienten que no se pone el interés en ellos. Quizás porque los que deberían hacerle sentir amado tienen su tiempo comprometido con el trabajo, los quehaceres, hacerse uñas, ir de tiendas, irse a beber con los amigos, etc.

Por otro lado, muchas familias basan hasta su economía en la envidia. Y por eso vemos casos como tener que ir de tiendas porque el vecino compró algo y yo tengo que tener algo mejor. Incluso se les enseña a los muchachos a que deben llevar a la escuela el mejor bulto, las tenis de marca o la mejor ropa porque mi hija no puede tener menos que los demás. Es triste, pero a veces los mismos padres fomentan el estilo de vida de envidia. Si para ser feliz necesito mirar al lado y compararme, entonces no es verdadera felicidad. Dicen muchos: "mejor muerta que sencilla." Precisamente, esos son los que se quitan la vida cuando no tienen lo que quieren, pierden el trabajo o los deja la pareja.