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viernes, 18 de febrero de 2011

15 Reglas de convivencia sana parte III

Te invito a busques la parte II donde compartí los primeros 7 puntos sobre las reglas para una convivencia sana, basado en la historia de la virtuosa Rut.

8) Seguir instrucciones – En los versos 2:8-9 y 3:7 vemos como tanto Booz como Noemí les dieron instrucciones y ella las seguía al pie de la letra. Dicen por ahí que el sigue consejos llega a viejo.

9) Humildad - "Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra…” (2:10). Una persona humilde siempre es existosa porque Dios lo mira de cerca, mientras a los altivos los mira de lejos. (Salmo 147:6) Una persona humilde ayuda a los demás, reconoce sus errores, presta atención al consejo, busca ayuda cuando la necesita, valora los sentimientos de los demás, y mucho más.

10) No tener interés propio – “He sabido todo lo que has hecho con tu suegra… Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida.” (2:11-12) Cuando Rut busca trabajo no lo hace solo para ella, sino pensando también en el bienestar de su suegra. Cuando sobrepasamos nuestras propias necesidades para pensar en las de los demás, Dios nos da la victoria.

11) No se olvidó de ella cuando estaba bien – “Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio” (2:18). Veamos también el 2:23 “Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la cebada y el trigo; y vivía con su suegra.” Muchos prometen cuando no tienen, pero cuando reciben se olvidan de los demás. No podemos estar con las personas solo cuando podemos obtener algo de ellas. En este caso Rut no dejó a su suegra cuando el panorama mejoró.

12) Ser obediente – “Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes. Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que su suegra le había mandado” (3:5-6). Su obediencia la llevó a ser bisabuela del rey de Israel, David (4:13-22) y aparecer en la genealogía de Jesucristo en Mateo 1, a pesar de ser gentil (no judía). Quizás para ti no sea importante, pero creéme, de acuerdo a las costumbres de ese tiempo tuvo tremendo privilegio.

13) Respeto al orden y a las costumbres de la comunidad – “Extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano” (3:9). Ella pudo haber decidido hacer el acercamiento conforme a como ella creía o a las costumbres de su país, pero decidió respetar las costumbres del lugar que visitaba. Muchos llegan a un lugar y quieren que las cosas sean a su manera, pero una persona sabia en el trato con sus semejantes no impone, convence.

14) Sacrificio - “He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes” (2:11) Pero Booz dijo: “Jehová recompense tu obra”, porque sabía que no hay nada bajo el sol que hagamos sea bueno o malo que no sea recompensado por Dios, para bien o para mal, respectivamente.

15) Amor – “Pues tu nuera, que te ama…” (4:15). Esa es la clave de todo lo que Rut hizo por su suegra porque tenía el amor que describe 1Corintios 13: 4-7.

En la próxima parte se hace necesario aclarar dos mitos comunes con respecto al amor. ESPÉRALO.

jueves, 17 de febrero de 2011

15 Reglas de CONVIVENCIA SANA parte II

La hermosa historia de la joven moabita Rut nos revela 15 conceptos para una buena convivencia de los cuales compartiré 7 en esta parte y quédate pendiente al resto en la próxima.

1) Decisión – “Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella” (1:14). Ambas dijeron en 1:10 “Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo”, pero solo una mantuvo la posición a pesar de la insistencia de su suegra. Ambas alzaron la voz y lloraron, pero solo Rut estaba convencida de lo que quería. No podemos decir hoy una cosa y mañana otra, porque tendremos a los que están cerca de nosotros en inestabilidad y se sentirán inseguros, pues no pueden confiar en lo que decimos ni en lo que somos.

2) Lealtad – “No me ruegues que te deje” (1:16). Rut tenía un gran sentido de lealtad, es decir, sabía que no sé está con las personas solo cuando puedes obtener algo de ellas.

3) Una misma visión – “Dondequiera que tú vayas, iré yo” (1:16). Es decir, que Rut estaba dispuesta a mirar hacia donde Noemí mirara y perseguir las mismas metas, dejando a un lado sus intereses y su conveniencia. Hoy yo ayudaré a otro a conseguir sus metas, mañana quizás otro me ayudará a mi.

4) Ceder- “Tu pueblo sera mi pueblo y tu Dios, mi Dios” (1:16). Estas palabras indican que estaba dispuesta a ceder la forma en que aprendió las cosas para aprender una manera nueva. Para tener buena relación con otros tenemos que aprender a ver el otro lado de la moneda y ceder un poco de nuestro sistema. No siempre tiene que ser a nuestra manera.

5) Reconocer la autoridad – “Te ruego que me dejes ir al campo” (2:2). Rut reconocía la autoridad de Noemí como suegra y el respeto que se merecía. Muchas veces las relaciones no funcionan porque no queremos respetar las jerarquías. Como algunos dicen todos quieren ser caciques y nadie quiere ser indio. Este modo de pensar impide el trabajo en grupo, la unidad y conseguir metas grandes. Por eso la Palabra recomienda en Efesios 5:21 “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. Y nos recuerda en 1Corintios 12:14-21 “Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?”

6) Respetuosa en actos y palabras – “Y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger…” (2:7). Para una convivencia sana debemos reconocer que los demás se merecen un respeto tanto en las palabras, acciones así como gestos, puesto que aveces decimos más con los gestos que con las mismas palabras. No podemos pensar que el mundo es nuestro y que nos tienen que aceptar como somos, mientras herimos a todos.

7) Trabajo duro y esfuerzo – “Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento” (2:7b). Muchos piensan que habiendo muchos listos, quizás yo ayudo a otros, pero esos otros no me ayudan a mí. Nunca esperes la recompensa de hombre, el Dios del cielo y de la tierra es quien recompensa. “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, hacienda con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad” (Efesios 4:28).